Poema de Navidad

4 marzo 2009 a las 12:33 | Publicado en Relatos-poemas | Deja un comentario

Autor: Juan Pardo Alcalde 2º E.S.O. A

Noche de Hosanna.

Un hombre y una mujer llegan a Belén de Judá…

Sus rostros lucen cansados, en sus ojos se puede ver

el esfuerzo realizado por llegar.

Son ellos María y José…

Han venido desde Nazaret cumpliendo en humildad

con un edicto que ha sido promulgado,

y firmado por Augusto César, el emperador romano.

El ha decidido los tributos aumentar,

y los judíos viajan cansados -hasta su ciudad natal-

para ser empadronados.

María, que está embarazada, de momento es percatada

que el Hijo de sus entrañas está pidiendo nacer,

¡Y aún no tienen posada!

¡No hay lugar en el mesón!

Mas ella no siente temor -ella está confiada

en su Señor y su Dios.-

En ese Dios Onminpotente que le hizo sombra a su

vientre y en ella un Hijo engendró,

mediante su Espíritu Santo y no por obra de varón;

ese Dios Todopoderoso en esta noche Suprema

también hará provisión.

Y prosiguen su camino en espera de ese albergue

que los ha de cobijar.

Sus pasos van silenciosos… sus mentes en oración,

suplicándole a su Dios que El haga fuerte lo endeble.

Y caminando sin rumbo… y cansados de caminar,

pero con fe y esperanza ardiendo en su corazón,

de pronto se han detenido ante un humilde pesebre…

¡Dios ha hecho provisión!

Y en aquel humilde pesebre, comedero de ganado,

oliente a naturaleza y pobremente alumbrado;

en aquella noche fría…

entre el ruido de animales y unos dolores de parto

que le causan agonía…

a las doce de la noche nace el Hijo de María.

Nace el Hijo de María que nueve meses atrás

fue anunciado por Gabriel…

¡Es su Hijo primogénito!

¡Es Hijo del Dios Altísimo!

¡El esperado Mesías y Salvador de Israel!

Y María sonriente, olvidado ya el dolor,

lo toma entre tus brazos y lo arrulla tiernamente

con ternura y con amor…

Los ángeles del cielo han inundado el pesebre

de alabanzas y loor…

¡Es una noche de Hosanna, noche de Salvación!

Lo que el ángel Gabriel a María no le dijo,

es que perversos jinetes han salido tras su Hijo.

Cabalgan en pos de El, y no hay nada en este mundo

que los pueda detener.

Cabalga un Getsemani , cabalga un Calvario,

cabalga una espada, un Judas y una Cruz;

y en su cabalgar constante,

en un futuro no distante alcanzarán a Jesús.

Pero esta noche de Hosanna, en esta noche de Paz,

el corazón de María no lo pueden perturbar

ni plañideras, ni endechas, ni jinetes que cabalgan,

ni espada o lamentación…

¡No! ¡Todo eso puede esperar!

En el humilde pesebre el tiempo se ha detenido

en un éxtasis profundo…

María contempla a su Niño embelesada de amor.

Ella lo envuelve en pañales, lo arrulla contra su pecho,

y sus brazos maternales lo protegen de la Cruz…

¡Es su Hijo primogénito!

¡Es Hijo de Dios Altísimo!

¡Es el Salvador del mundo!

Y su nombre, su nombre es Jesús…

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