Por fin una Navidad juntos

15 diciembre 2009 a las 11:11 | Publicado en Relatos-poemas | 1 comentario

En un pueblo de la India había una pobre chica llamada Divia. Ella vivía en una casa abandonada con sus dos hermanos, Sanni con cuatro años y Amir con seis años. Una fría noche de invierno Divia soñó que sus padres les buscaban. Ella ya había tenido sueños parecidos en invierno que acababan cumpliéndose. Nada más despertarse empezó a recoger sus pocas cosas. Cuando terminó de despertar a sus hermanos, les explicó lo que había soñado.

Aún era de noche cuando salieron en busca de sus padres. Por el camino se comieron el único trozo de pan que les quedaba. Estuvieron caminando mucho tiempo hasta que empezó a amanecer y a lo lejos divisaron un pueblo grande y bonito. Caminando llegaron a él. Pasaron por la calle principal y vieron que había puestos de comida. Y, de pronto, les rugió el estómago. Se dieron cuenta de que no habían comido en horas. Entonces Amir salió corriendo. Sus hermanos, sin saber que pasaba, le siguieron. De pronto vieron que Amir robó un trozo de queso y de pan. Muy asustados los tres salieron corriendo, pensando que nadie se daría cuenta. Pero el dependiente se dio cuenta. Y se oyó un grito:  – Al ladrón, al ladrón. Un guardia que pasaba por allí lo oyó y preguntó lo que había pasado. Antes de que el hombre acabara de contárselo el guardia salió a por los hermanos.

Mientras tanto Divia, Amir y Sanni corrían para esconderse. De repente llegaron a una lujosa mansión. Entraron en el patio para esconderse del guardia. Nada más entrar vieron a una mujer elegante tomando el té en una mesita. La mujer, que era de buen corazón, al verlos con ropa vieja y sucia, los invitó a su casa. Cuando entraron era como en los cuentos: con cuadros, alfombras… Subieron muchas escaleras, hasta un gran habitación llena de juguetes con tres grandes armarios. Maravillados, los tres se pusieron a mirarlo todo. Mientras tanto, la mujer se metió en los armarios. Al rato sacó un vestido y dos trajes. Se los dió a los hermanos. Al ponérselos estaban como hechos a medida. Una vez vestidos con sus nuevas ropas se los llevó al comedor. Les dió de comer y de beber. Y muy curiosa les preguntó de dónde venían, que hacían aquí. Divia empezó a contárselo. Cuando terminó de hablar, la mujer se puso a llorar. Ella era su madre. Había sucedido un milagro de Dios.

Dentro de unos días iba a ser Navidad y la iban a celebrar por todo lo alto. Divia tenía muchas preguntas pero calló por el momento.

Natalia y Mia (1º de ESO)

1 comentario »

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  1. Me gusta esta historia, es muy bonita^^


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