Belinda

19 febrero 2010 a las 10:03 | Publicado en Educación | Deja un comentario

Por Carolina Sánchez

En una gran pradera salpicada de flores, vivía una conejita marrón llamada Belinda. Sus padres la querían mucho y su casa era una acogedora madriguera debajo de un gran árbol.

Allí se sentía muy feliz porque tenía una amiga que se llamaba Nina. Nina era una ardilla muy alegre con la que se pasaba el día entero jugando entre los matorrales, corriendo por los verdes prados y persiguiendo a las mariposas que revoloteaban sobre sus cabezas. Belinda y Nina eran unas amigas inseparables.

Pero una noche, cuando Belinda y su familia estaban durmiendo en su madriguera, se oyó el crujir de unas ramas y todos se despertaron. Belinda le preguntó a su madre:

─ ¿Qué ha sido eso,  mamá?

─ Schhhh ─ Le contestó ella ─ No hagas ruido para que el zorro no se de cuenta de que estamos aquí.

La conejita se acurrucó junto a su madre y se mantuvo todo lo silenciosa que pudo. Pero el zorro seguía allí, se escuchaban sus pasos sobre las hojas secas. Había olido a la familia de conejos.

De repente, el zorro asomó el hocico  por la madriguera e intentó coger a los conejos con su zarpa. Belinda miraba a su mamá asustada y esta le dijo:

─ No temas,  nuestra madriguera es profunda. No podrá alcanzarnos.

Efectivamente, después de intentarlo varias veces el zorro desistió y se marchó

A la mañana siguiente, papá conejo le dijo a Belinda que tenían que marcharse lejos allí para buscar un lugar más seguro donde vivir. Había un zorro en la zona y seguramente regresaría de nuevo.

La pequeña entendió a su padre. Continuar viviendo allí era peligroso, pero se sentía apenada porque ya no podría volver a jugar con su amiga, la ardilla. Pidió permiso a su papá para ir a despedirse de ella y fue a buscarla.

Nina la estaba esperando para jugar, como todos los días, pero al ver la carita que tenía Belinda se dio cuenta de que algo no marchaba bien.

─ ¿Qué te ocurre Belinda? Le preguntó Nina, preocupada.

─ Anoche, un zorro descubrió nuestra madriguera. Tenemos que marcharnos a otro lugar para vivir.

─ ¿Y ya no nos veremos nunca más?

─ Mi papá ha dicho que nos marcharemos muy lejos, pero vendremos para visitarte.

Las dos amigas se dieron un abrazo muy fuerte y se despidieron. Esa misma mañana, la familia de conejos partió en busca de un nuevo hogar.

Caminaron durante mucho tiempo y atravesando el monte llegaron hasta un río que cruzaron saltando de piedra en piedra con mucho cuidado para mojarse lo menos posible. Al otro lado del río se extendía una hermosa pradera que les pareció perfecta para instalar su nuevo hogar. Todos se pusieron a buscar un lugar donde poder construir una madriguera y Belinda se fue correteando para investigar. De pronto, oyó unas voces.

Se asomó para ver quién había y vio a tres conejos que estaban jugando. “Cómo me gustaría jugar con ellos”, pensó la conejita, pero era muy tímida y no se atrevió a decirles nada. Cuando ya se iba a marchar, los conejos se dieron cuenta de su presencia y corrieron hasta donde estaba ella.

─ ¿Cómo te llamas? ─ dijo uno de los conejos. Belinda se quedó callada, le daba vergüenza.

─ Yo soy Nico y estos son mis amigos Greta y Dummy, nunca te hemos visto por aquí, ¿eres nueva en la pradera? ─ volvió a hablarle el conejo. Entonces ella contesto:

─ Sí. Mi familia y yo nos hemos mudado hoy. ­─ Belinda les contó la historia del zorro.

─ ¡Vaya! ─ dijo Greta ─ Espero que no venga por aquí ese zorro.

─ Bueno, tengo que marcharme ─ dijo Belinda

─ No, no te vayas ─ le pidió Dummy ─ Quédate a jugar con nosotros.

Belinda se quedó con ellos y se divirtió muchísimo con sus nuevos amigos. Cuando volvió junto a sus padres, estos ya habían encontrado un lugar perfecto y estaban construyendo su nueva madriguera. La conejita se puso a ayudarles y mientras, les fue contando que había encontrado tres nuevos amigos y que se había divertido mucho con ellos.

La familia vivió tranquila para siempre en la nueva pradera y nunca más supieron del zorro. Eso sí, cada verano iban a visitar a Nina, ya que Belinda no se olvidó de la promesa que le hizo a su amiga.

FIN

Carolina Sánchez, alumna del ciclo de grado superior de Educación Infantil On-line

Dejar un comentario »

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: