Cuento: “El Valle de Sonrisas”

4 marzo 2010 a las 12:26 | Publicado en Relatos-poemas | Deja un comentario

Hola niños y niñas. Os voy ha contar la historia de un valle que un día perdió la alegría por culpa de una bruja muy egoísta. Hay que saber, que la alegría es el mejor motor para conseguirlo todo y nuestro mayor muro para ser felices somos nosotros mismos, con nuestros malos sentimientos. ¡Vamos a comenzar a contar el cuento!.

Esta es la historia de un valle, situado entre las montañas, rodeadas de árboles y plantas. Todas llenas de flores hermosas y colores llamativos. Su nombre era “El Valle Alegre”, donde todos sus habitantes estaban llenos de alegría y felicidad.

Como todos los años, en primavera, cuando salían las primeras flores, celebraban sus fiestas para dar la bienvenida a los prados verdes y floridos.

Todos sus habitantes se reunían en el centro del pueblo, trayendo cada uno diferentes cosas como: comidas, bebidas, manteles, mesas, sillas…

En el valle hay fiesta donde todas las personas están hablando, bailando y riendo. Se lo están pasando muy bien.

Pero, de repente, aparece una bruja. ¡Es la bruja del valle! Se ha enterado de que no la han invitado a su fiesta.

BRUJA: ¡Cómo os atrevéis a no invitarme a la fiesta! ¡Quién os habéis creído! ¡Yo soy la bruja, la reina de todo el valle, la invitada número uno!

ALCADESA: Para qué vamos a invitaros, si no te gusta estar con nosotros. No te gusta bailar, ni cantar, ni reír. No te gusta la alegría.

La bruja se puso muy roja del enfado que tenía. De repente, apareció su bola mágica y empezó a gritar.

BRUJA: ¡Eso pensáis de mí, ahora os vais a enterar de lo que es vivir sin alegría! A partir de ahora, os condeno a vivir en la más profunda tristeza: “Fuerzas del mal, os convoco que sobre este pueblo caerá una maldición. Cuando acabe la noche, la tristeza traeré y la alegría desaparecerá en este valle. Sus habitantes tristeza tendrán”.

Dichas sus palabras, la bruja echó humo en el valle, desapareció su bola y rápidamente salió volando con su escoba. Por el camino, se iba riendo por la maldición que había echado en el valle.

Los habitantes del valle empezaron a asustarse. Pararon de bailar y sonreír. Cada uno se fue a su casa por si la bruja volvía a aparecer en el valle.

Cuando acabó la noche y apareció el nuevo día, el hechizo recayó sobre el valle. El valle verde y florido, empezó a ponerse oscuro y sin vida. El sol del valle no brillaba, empezando a llover y ha haber mucho viento. No tenía color el valle. Entonces, las personas comenzaron a ponerse triste y a llorar. Incluso los niños y las niñas ya no reían ni jugaban. Era un valle sin vida.

Viendo la tristeza del valle, los niños y niñas decidieron reunirse para buscar una solución y devolver a sus padres la alegría por la vida. En total, había 5 niños y niñas.

PABLO: Mirad lo que ha hecho la bruja a todos nosotros. No hay alegría en el pueblo. Todo está triste y oscuro. Además, está lloviendo. ¡Qué pena!

MARÍA: ¡Ah, es verdad! Todos están tristes y no hay vida en el valle. Tenemos que encontrar una solución. Pero, ¿qué hacemos?

CLARA: ¿Qué hacemos? ¿Vamos a la casa de la bruja?

PABLO: A mí me da miedo, puede ser peligroso. Desde pequeña, mi madre me ha dicho que no me acerca a la casa de la bruja porque ella es muy mala. No le gusta la gente. Nunca sonríe.

MARÍA: Pero, Pablo, no seas miedoso. No pasa nada. Tenemos que salvar a nuestras familias. Tenemos que hacer algo. ¿Estamos todos de acuerdo en ir a la casa de la bruja?

TODOS: ¡Sí!

PABLO: Vale… Pero yo me quedo fuera. Y tú, Ángel, ¿no dices nada?

ÁNGEL: Yo hago lo que digáis todo. Yo soy un valiente.

MARÍA: No seas gallina, Pablo. Si nos mantenemos todos unidos, no pasará nada.

ALEX: Pero, necesitamos un plan.

MARÍA: Déjame que piense un poco, porque hay que hacerlo con mucho cuidado.

En esos momentos, todos los niños se quedaron callados, pensando en el plan que iban ha hacer. De repente, se escuchó un grito.

MARÍA: ¡Ah! Ya sé lo que vamos ha hacer. Que cada uno vaya a su casa y coja lo que necesite. Dentro de una hora nos encontramos en la casa del árbol.

Todos los niños y niñas se fueron para sus casas. Revolvieron cajones, abrieron armarios… buscando lo necesario para su aventura a la casa de la bruja.

Pasada una hora, todos los niños y niñas llegaron a la casa del árbol. Llegaron todos menos Pablo.

MARÍA: No estamos todos. Falta Pablo.

ALEX: Seguro que no viene. Tiene tanto miedo que no será capaz de venir con nosotros.

MARÍA: No penséis mal, seguro que se habrá entretenido comiendo chocolate. Le gusta mucho. Mientras que viene vamos enseñando las cosas que hemos traído. Yo he traído agua y bocadillos.

ALEX: Yo he traído una linterna.

CLARA: Pues yo he traído gominotas.

El resto de niños y niñas trajeron tirachinas, comida, bebidas… En ese momento apareció Pablo.

PABLO: ¡Ah! Pensaba que no estabais aquí, yo pensaba que ya os habíais ido.

MARÍA: Pues no, te estábamos esperando porque siempre te quieres escapar y la misión de hoy es muy importante porque está en juego la vida de nuestras familias.

PABLO: Lo que pasa, que estaba buscando una cosa muy importante pero no lo he encontrado.

MARÍA: ¿Dónde está esa cosa tan importante? No importa porque nos tenemos que ir deprisa. Se está haciendo de noche.

ALEX: ¡María! ¡María! ¡Vienen más niños y niñas! ¡Que bien, vamos a ser más personas!

MARÍA: ¡Estupendo! Vamos a ganar a la bruja egoísta.

TODOS: ¡Vamos! Nuestras familias están en peligro. Tenemos que volver a ser el valle alegre.

El camino hacia la casa de la bruja era oscuro y tenebroso. El viento hacia sonar las ramas de los árboles. Todos los niños y niñas iban asustados. En especial, Pablo que no se soltaba de Clara. María era la más valiente de todos porque iba la primera de la fila alumbrando con una linterna.

A los lejos, los niños y niñas vieron la casa de la bruja que se encontraba en el monte escondida entre tinieblas. En el camino, todos y todas se habían entretenido en coger piedras por si tenían que defenderse de la bruja.

MARÍA: Hemos llegado a la casa de la bruja. Voy a dar una vuelta a la casa, a ver si encuentro alguna ventana abierta y para saber si está la bruja en la casa.

ALEX: ¡Vale! Yo junto con el resto de niños y niñas, vigilaremos los alrededores.

Pasado un rato, aparece María.

MARÍA: No he visto nada. Todas las ventanas están cerradas. No he podido ver nada. Tendremos que entrar por la puerta de la casa.

PABLO: ¡Que miedo! Yo no entro, tengo mucho miedo.

ALEX: No te preocupes, somos muchos niños y niñas. Podemos vencer a la bruja.

PABLO: Yo no quiero entrar.

TODOS: ¡Venga! Que tenemos que entrar todos.

Todos los niños y niñas se acercaron a la puerta de la casa. Ninguno quería tocar la puerta.

MARÍA: ¡Lo haré yo!

María tocó dos veces en la puerta y de repente, apareció la bruja.

BRUJA: Malditos renacuajos, ¿cómo os atrevéis a entrar llamar a mi puerta? Mejor dicho, ¿qué habéis venido a buscar?

MARÍA: Perdone, señora bruja. Queremos que quites el hechizo al valle.

BRUJA: Ja, ja (se ríe). Que graciosas eres, niñita. Os lo tenéis merecido por no haberme invitado a la fiesta. Vuestras familias se quedarán así para siempre. Ja, ja, ja (se ríe).

TODOS: Por favor, señora bruja, no seas así.

BRUJA: Espera que piense un poco. A ver lo que me podéis hacer.

Durante un rato, la bruja se quedó pensando en qué podían hacer los niños y niñas por ella.

La bruja aparte piensa:

BRUJA: ¡Tengo una idea! Si desaparezco a los niños y niñas del valle, sus padres se quedarán sin hijos e hijas. Entonces, “El Valle Alegre” pasará a llamarse “El Valle Triste”. Ja, ja, ja. ¡Es una buena idea! Para que desaparezcan, tengo que mandarlos lejos. ¿A dónde los mandó?

MARÍA: (comenta por lo bajo). Que bruja más fea. Le hace falta un corte de pelo y un lavado de cara. Le pediré cita a la peluquera.

Pasado un rato, la bruja se dirige a los niños y niñas. Les dice:

BRUJA: No os preocupéis. Queda una posibilidad para salvar a vuestro valle. Pero, tenéis que hacer lo que yo os diga. ¿Vale?

MARÍA: Y, ¿qué es lo que quieres que hagamos por usted?

BRUJA: Simplemente una cosa: ¡Me tenéis que hacer de reír! Es difícil que alguien me haga de ir porque me gusta hacer cosas malas. No me gusta ver a las personas divertirse, por eso, tenéis que hacerme de reír. Si me hacéis reír de alegría, quitaré el hechizo en el valle y vuestras familias volverán a ser felices. ¿Aceptáis el trato?

MARÍA: ¿Estáis todos y todas de acuerdo?

TODOS: ¡Siiiiiii! Te vamos ha hacer reír y a carcajadas.

BRUJA: Pues, vale. Dentro de una hora os espero en el centro del valle. A ver lo que hacéis.

TODOS: Vale. Dentro de una hora estamos allí.

BRUJA: (habla en voz baja) Que bien. Si no me hacen reír, además de ser el valle triste, haré desaparecer a estos renacuajos para nunca poder ver más a sus familias. Ja, ja, ja (se ríe).

Rápidamente, la bruja se fue volando en su escoba.

Los niños y niñas se fueron pensativos y tristes porque no sabían que hacer. De repente, un niño dijo algo.

ALEX: Porque no hacemos un teatro. Entre todos/as, podemos escenificarlo. Además, podemos imitar a la bruja para que ella se vea como actúa y puede, que cambie su forma de actuar.

MARÍA: Buena idea, Alex. Podemos imitar a nuestros padres y a la bruja. Que se vean los mayores como actúan. Además, podemos invitar a nuestros padres. Que ellos sean nuestro público. Que la bruja se sienta como en familia y puede, que le lleguemos a su corazoncito.

TODOS: ¡Vale!

MARÍA: Entonces, vamos a ir a nuestras casas a coger los materiales necesarios como: telas, maquillaje, cartones, disfraces…

Cada niño y niña se fue para su casa en busca de los materiales necesarios para el teatro. Estaban tan nerviosos, que podían ni buscar. Incluso, a María le entró tanta hambre que se comió el pastel que había hecho su madre.

A los 15 minutos, los niños y niñas volvieron con los materiales necesarios para montar el teatro. Entre todos y todas, comenzaron a repartir las tareas y a montar el teatro.

Pasada una hora, apareció la bruja en el centro del valle. Los niños y niñas ya tenían el teatro preparado. Incluso, habían puesto sillas para tener público.

BRUJA: Pero, que es esto. ¿Para qué habéis puesto sillas? (preguntó extrañada).

MARÍA: Porque vamos ha tener público. Nuestros padres van ha venir a ver nuestra representación. ¿Te parece mal?

BRUJA: A mí, no. Pero, ¿van ha ser capaces de venir a veros?, porque me tienen mucho miedo.

MARÍA: Tanto miedo no te tienen porque vienen por allí. Nuestros padres son muy valientes.

BRUJA: Sí, sí, lo que tú digas.

En esos momentos, aparecieron los padres de los niños y niñas sentándose en las sillas que habían colocados. La bruja se colocaba en la primera fila para ver mejor la representación. El teatro iba a comenzar:

Habían colocado una gran tela blanca con diferentes dibujos como: casas, árboles, plantas… Por un lado del escenario, salen todos los niños y niñas vestidos de bruja.

Los padres y madres comenzaron a reírse. En cambio, la bruja se quedó enfadada porque se habían disfrazados de ella.

MARÍA: ¡Hola a todos y todas! Vamos a comenzar nuestra representación. Vamos a contar chistes y adivinanzas y tenéis que aceptarlas. ¿Vale?

PADRES: (gritaron todos y todas) ¡Síííííí!

PABLO: ¡Yo comienzo! ¿Por qué las brujas viajan en escobas?

PADRES: ¿Por qué?

PABLO: Porque no tienen carnet.

ALEX: Ahora, yo. ¿Qué sucede cuando una bruja volando rompe la barrera del sonido?

PADRES: ¿El qué?

ALEX: ¡Se oye el boom de la escoba!

PADRES: Ja, ja, ja. (Los padres y madres se ríen).

La bruja se queda muy sería. Está poniendo cara de enfadada.

CLARA: Ahora, yo, yo. Este es bueno. ¿Dónde suelen aparcar las brujas?

PADRES: ¿Dónde?

CLARA: En el cuarto de las escobas.

PADRES: Ja, ja, ja. (Se ríen).

MARÍA: La última adivinanza. ¿Qué tiene que pasar una bruja joven para ser bruja? Un hechizo-ción de prueba.

PADRES: Ja, ja, ja. (Se ríen).

La bruja seguía sin reírse. Cada rato que pasaba, más enfadada estaba.

Al no reírse la bruja, los niños y niñas se pusieron más nerviosos.

MARÍA: Nuestra invitada de honor no se divierte mucho. Pues, vamos ha hacer una cosa. Vamos a contar un poema. ¿Vale? Se llama “La huelga de las brujas”.

PADRES: ¡Vale!

Salen todos los niños y niñas con sus disfraces puestos y comienzan a contar.

TODOS: “El mundo de las brujas, por ley, van ha hacer una huelga de un día completo.

En el sindicato de brujas chifladas se propone huelga de escobas paradas”.

La bruja se enfada y grita:

BRUJA: ¡Brujas chifladas! ¿Dónde?

MARÍA: Bruja, no nos moleste. Estamos contando un poema.

BRUJA: Vale.

Los niños y niñas siguen con el poema.

TODOS: “La bruja Anacleta que perdió su escoba, siempre vive en huelga y con cara de boba.

La bruja Benita que es muy mandona, secunda la huelga desde su poltrona.

El brujo Martín, fino y elegante, ya colgó su escoba en el viejo estante.

Y Aníbal, el brujo del vestido roto, ya no tiene escoba porque monta en moto”

Poco a poco, a la bruja se le está quitando el enfado. Incluso, se le está poniendo mejor cara.

TODOS: “La huelga es total, ninguna trabaja, ni la bruja alta ni la bruja baja.

Saldrán sin escoba y sin su caldero, sin el gato negro y el alto sombrero.

Esta noche clara contarán estrellas, las brujas chifladas, las brujas bellas, los brujos gentiles y los brujos raros, que brindarán con vinos muy caros.

Piden al gobierno del mundo encantado, un mejor salario, bien remunerado.

Terminó la huelga de escobas paradas con todas las brujas cantando sentadas, porque consiguieron de la dirección una buena paga con magia a montón”

BRUJA: (Comenzó a reírse) Malditos renacuajos, me habéis hecho reír. Este tema es muy sensible para mí, porque no me siento valorada por nadie y vosotros me habéis hecho sentir importante. Sois un encanto.

TODOS: ¡Bien! Piensas que no nos importa, pero nosotros somos niños y niñas que nos gustan ver a la gente feliz. Y, tú, eres bruja pero eres persona. Es lo que importa.

BRUJA: (comienza a llorar). Que buenos sois y lo mala que he sigo con vosotros. Me he dado cuenta que sois como mi familia y que sonreír no cuesta nada. Sois maravillosos. Como lo habéis conseguido, quitaré el hechizo al valle. Volverá a ser “El Valle Alegre”.

TODOS: Sí, pero queremos una cosa. Que seas la abuela de todos los niños y niñas del valle. No la bruja. ¿Quieres?

BRUJA: ¡Encantada! Seré la abuela de todos y todas.

TODOS: ¡Bien!

En el valle, todos los niños y niñas juntos con sus padres y madres empezaron a reír, bailar y cantar. Estaban todos felices porque había vuelto la alegría al valle incluso la bruja, bailaba y cantaba con ellos.

A partir de ese día, “El Valle Alegre” cambió de nombre, se llamaba “El Valle Sonrisas”. Todos los habitantes del valle incluso la bruja, vivieron felices   y comieron perdices .

Todas las personas, da igual la raza, color, sexo, opinión, nacimientos… son todos iguales. Tenemos sentimientos y emociones. La alegría en todo momento es un tesoro en sí mismo que no cuesta nada llevar.

Mª Dolores Solís

Alumna del CFGS Educación Infantil a distancia

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