Diario de un vampiro (II)

4 diciembre 2010 a las 11:40 | Publicado en Relatos-poemas | Deja un comentario

 

A los 25 años, como ya he dicho, todo la pequeña ciudad conocía su embarazo, cada vez que la veían le paraban a darle la enhorabuena, ella estaba algo preocupada por el futuro de su hija que aún no había nacido, le preocupaba no poder darle de comer en un futuro próximo.

Pasó los 8 meses de embarazo en pleno estado de salud, todo iba bien, hasta que un 17 de Julio de 1932 empezaron a darles terribles dolores, ella sabía que era la hora, la hora de que su hija naciera. John, el padre, corrió rápidamente a socorrerla, le pidió que se tranquilizara y respirase profundo, él, mientras, llamaría a un médico o pediría ayuda. Susie estaba asustada, le dolía mucho y se encontraba sola en la casa, esperando la ayuda que su marido había ido a buscar.

Pasaron diez minutos, no aguantaba más, por fin, escuchó las llaves de su marido y un murmullo de gente en la puerta, gracias a Dios, dijo para sí. Todo salió perfecto, salió según lo previsto, era una niña preciosa, una niña muy blanquita y un pelo muy negro, parecida a la mismísima Blancanieves, pero su madre seguía teniendo dolores del parto y empujando, el médico y John pusieron cara de extrañeza, cuando miraron se dieron cuenta de que era otro bebé, eran mellizos, no se lo podían creer, cuando por fin terminó el parto miraron a los dos bebés, eran idénticos, lo que pasa que uno era niña y otro, niño. Se llamarían Alice y Christopher. Nombres sencillos y bonitos según Susie.

Todo marchaba bien, pero al cabo de una semana Susie murió, para John todo se fué a la mierda, todo se vino abajo, aunque tenía que seguir, por sus hijos, le prometió a Susie que cuidaría de ellos pasase lo que pasase, era muy duro para todos, casi todo el pueblo fue a su entierro, digo casi por no decir todos. Todo el mundo lloraba en su funeral, todos le daban el pésame a John y le decían consejos para seguir, le daban fuerzas, pero no volvería a ser el mismo. Aquel 27 de Julio sería recordado por muchos y odiado por otros.

Pasaron los años, Alice y Christopher ya tenían 14 años, a menudo se chinchaban diciendose quien era más joven o más mayor por minutos o incluso segundos.

Pero llegó al pueblo lo que todos temían, una intensa cuarentena, una enfermedad muy rara en la que durabas 2 semanas en la cama y morías. Iba muriendo la gente del pueblo, ya no se veían las sonrisas de todas las mañanas, cada vez había menos ancianos en la plaza principal del pueblo, a quien más les afectaba eran a ellos, por eso John tenía algo de fé en que los niños, quizás, lo más seguro, se librarían de aquella epidemia, aunque a lo mejor le pillaría a él, pero eso no le importaba.

Como todas las mañanas Alice y Christopher iban a la escuela, pero llegó un lunes de Febrero 1946 en el que estuvo cerrada, esperaron en la puerta, pero nadie habría, nadia andaba por aquellas aceras, lo que podía pasar eran palomas, ratas y algún que otro insecto. Al final, decidieron marcharse de la puerta de su escuela.

Pasó un mes, fue tan sólo un mes desde que vino aquella epidemia cuándo John cayó enfermo, Alice y Christopher no se lo podían creer, ya no tenían a nadie, bueno si, a su abuela, por parte de padre, pero residía en el norte de la península, muy lejos para ellos, pero no tenían otra escapatoria, si lo hubiesen pensado antes, se hubieran ido con su padre allí y no hubiese caído enfermo, por no decir muerto, porque ya sabían que no había salida, iba a morir al cabo de dos semanas. Y, como lo previsto, murió John, dejando a Alice y a Christopher huérfanos, los había criado, pasaron una infancia muy feliz, entonces, unas horas antes de su muerte, les explicó cómo murió su madre. Les dijo que era muy bella, y que se le parecían mucho, sobre todo, en el rasgo de los ojos. Como ha de esperarse, hubo lágrimas ese día y el siguiente, tras el funeral de John, al cual, le enterraron junto a su esposa, creando una vida amorosa y eterna tras la muerte.

Alice y Christopher decidieron irse el mes próximo a casa de su abuela, porque así, ya tendrían todo mejor aclarado, recogerían sus cosas, se despedirían de la gente del pueblo y avisarían a su abuela de la muerte de su hijo John.

Continuará…

Juani Cazorla López 4º ESO B

Dejar un comentario »

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: