No mires debajo de la cama

26 octubre 2012 a las 18:42 | Publicado en Relatos-poemas | 1 comentario

“Vaya costumbre rara que tienes de dormir en un colchón sobre el suelo”, me dicen una y otra vez mis conocidos y amigos. No se trata de una mala costumbre, tampoco de una manía injustificada. El caso es que no puedo dormir en una cama, como la mayoría de los mortales, sino que la única forma que encuentro para poder descansar sin ser presa del peor de los terrores es acostándome en un colchón tendido directamente en el suelo, sin apoyarlo en ningún tipo de cama.

  El problema viene de lejos, desde los remotos días de la niñez, cuando tanto yo como mis padres pensábamos que era víctima de las pesadillas. La primera vez que me ocurrió debía tener unos cuatro o cinco años, pero de esa ocasión no me acuerdo y han sido mis padres los que me han contado que tuve la primera mala experiencia. Sería un poco más tarde, con doce años, cuando empecé a tener consciencia de que algo no funcionaba bien y que me estaba destruyendo por dentro.

   Fue una noche que estaba enfermo. Había contraído la gripe, tenía fiebre y me dolían todos los huesos. Me desperté a eso de las tres de la madrugada, por el fogonazo de un relámpago y el posterior estruendo del trueno. En el exterior hacía un tiempo de perros. Llovía a cantaros y el viento rugía como una bestia incontrolada. En aquel entonces vivíamos en una casa apartada y solitaria de las afueras de la ciudad. Recuerdo que no me gustaba quedarme sólo en aquella casa. Siempre se oían ruidos extraños que no sabía explicar. Yo pensaba para mis adentros “esta casa está viva” y había pedido a mis padres que la vendieran y nos fuéramos a vivir a la ciudad donde estaban todos mis amigos y compañeros de clase.

   A causa de la alta fiebre no me podía dormir y me encontraba tumbado  boca arriba, empapado en sudor frío, contemplando la habitación. Cada pocos segundos se iluminaba con la luz fantasmagórica de los relámpagos y todo cuanto se hallaba en el dormitorio parecía cobrar vida. Sentí miedo. Pero el miedo fue paralizante cuando percibí que algo se había movido debajo de la cama, como si un perro o algún otro animal de grandes dimensiones estuviera allí. Casi no podía respirar y el corazón latía con tanta fuerza que me hacía daño en el pecho.

  De pronto sonaron los muelles del somier con un sonido metálico, como si desplazaran sobre ellos algún objeto punzante. Pude sentir las vibraciones desde lo alto de la cama. ¡Era horrible! Tenía tanto miedo que no me podía mover y los huesos ahora me dolían más, como si estuviesen molidos. Quise gritar, para despertar de aquella pesadilla y llamar a mis padres, que dormían en la habitación contigua pero solo un débil gemido casi imperceptible brotó de mis labios. Y aquello seguía allí, moviéndose debajo de la cama y haciendo chirriar a los muelles del somier. Por un momento pensé que el final de mi vida había llegado: cuando menos lo esperaba, surgió  lentamente una mano  huesuda provista de uñas largas y negras de debajo de la cama. La mano entonces asió la sábana y empezó a tirar de ella, dejando a mi cuerpo convulso, tembloroso al descubierto y a merced del terror más indescriptible. Entonces empecé a gritar, tan fuerte como nunca he gritado, llenando el silencio de la noche con un terrible alarido infernal y desesperado, capaz de erizar la piel y helar la sangre de la persona más osada…

.

©Javier Carrasco 2012

1 comentario »

RSS feed for comments on this post.

  1. Que historia tan terrorifica!!Los pelos de punta!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: